El Rey del Verano se arrodilló ante ella y le preguntó:
- ¿Es eso lo que eliges libremente? ¿Arriesgarte al frío del invierno?
Ella miró al joven del que se había enamorado hacía unas semanas y no entendía como la misma mirada que le había transmitido tanto calor en algunos momentos, ahora le estaba helando los huesos.
Isis se acercó un poco a Novo desafiándolo con la mirada.
-No me dejas otra opción.
Isis estaba bajo la atenta mirada de Brianda, la madre de Novo.
Novo le hizo un gesto con la cabeza para que los dejara a solas.
Entonces él se acercó a Isis, le cogió las manos y le dijo:
- No tienes que hacerte la fuerte conmigo, sé que lo eres, lo has sido durante todo este tiempo y no sabes lo que me mata verte así…
- Hago esto para estar junto a ti.
- Lo sé, y yo también, y precisamente por eso creo que no debemos estar juntos. No quiero hacer daño a la persona que me ha devuelto la ilusión y las ganas de enamorarme.
- No...no puedes hacerme esto ahora… Recuerda lo que me dijiste…
Isis agachó la cabeza y se puso a llorar, cayó al suelo y no pudo aguantar, el corazón se le rompió en mil pedazos.
Novo se acercó a ella, le cogió de las manos de nuevo y cuando estaban cara a cara la miró a los ojos.
Secó sus lágrimas con los dedos, besó sus mejillas, se acercó a sus labios. Ella notaba que su aliento era cada vez más cálido y se sentía a gusto…Se besaron. En uno de esos besos que solo se ven en las películas y entonces Novole dijo al oído:
- Eres todo lo que un hombre puede imaginar y desear en este mundo, lo has sido todo para mí, y sin duda ocuparás un hueco en mi corazón.
- Te quiero mucho…
- Lo siento Isis…
En ése momento Isis se desmayó y al cabo de unas horas se despertó.
Se encontraba en su cama, y al lado una foto. Novo le había dejado el recuerdo de un montón de besos, un montón de momentos increíbles en una solo foto que ella nunca recordaría.
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