Seth estaba solo en su casa, hacía mucho tiempo que se sentía así, no levantaba cabeza.
Hacía mucho tiempo que no veía a Aislinn, empezaba a darse por vencido. No quería hacerse más ilusiones.
Salió de buena mañana a pasear un rato. Hacía muchísimo frío. De pronto Seth se paró en seco y allí estaba ella: Aislinn.
Tenía el pelo largo y ondulado, tenia la nariz muy roja tanto como las mejillas. Aislinn lo vio y no pudo disimular una sonrisa que se le dibujaba en los labios.
- ¡ Seth ! – Aislinn se abrazó al que pocos meses antes había sido su confidente de besos y sonrisas.
- Hola pequeña ¿ Cómo estás ? – el corazón de Seth latía cada vez más fuerte.
- OH vamos, ya no soy pequeña, soy reina del Verano, como ves ahora de vacaciones – Aislinn le guiñó un ojo y sonrió.
- Estás preciosa Aislinn, he pensado mucho en ti – Seth se acercó un poco a Aislinn acariciándole sus mejillas rojas.
Aislinn apoyó su cara en la mano de Seth dejándose acariciar.
- Te he querido mucho, he estado locamente enamorado de ti y todo terminó… no puedo volver a caer…
Aislinn empezó a llorar.
- Oh vamos pequeña, no sabes las veces que he pensado en ti, no levanto cabeza Aislinn… te quiero.
- ¿ Como ?
- Que te quiero.
Aislinn se acercó un poco más a Seth, los dos podían notar el aliento del otro, se fundieron en un largo beso. No querían ir muy rápido, querían saborear el sabor que tenían sus lenguas después de tantos meses sin probarse, querían volver a notar el contacto de sus manos, rozando cada uno de los poros de la piel del otro, querían saciar el deseo que se tenían el uno al otro después de tanto tiempo, después de tantos recuerdos…
- No me dejes Seth.
- No lo haré, Ash.

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